jueves, 23 de marzo de 2017

Los mundos de Marta Stella. Capítulo 1

Marta Stella es una niña pintora, tiene una característica especial que la hace diferente a las demás y es que sus pinceles son mágicos. Acompañada siempre de su gatita Josefina, dibuja mundos en los que se sumerge para encontrar inspiración y aprender de aquellos que los habitan.
Una tarde, Marta y Josefina estaban en el mar, la niña pintaba olas serenas que jugaban a acariciar sus pies descalzos mientras Josefina correteaba tras ellas cuando se retiraban. De repente, a la pintora se le ocurrió una idea.



- Josefina, ¿y si pinto un barquito y nos vamos a pasear? Llevamos un buen rato aquí y no sucede nada así que si las aventuras no vienen a nosotras, iremos nosotras a por ellas.

La gatita giró la cabeza en señal de asentimiento y enseguida, la niña tomó sus pinceles y comenzó a pintar un precioso barco. El mar era para ella un lugar especial y en los amaneceres de espumas, solía bailar sobre las olas con unas hermosas zapatillas de ballet que su mamá le había regalado. Jamás iba sin ellas al mar porque en cualquier momento, podía sonar la melodía.
Cuando terminó el cuadro, llamó a Josefina, se calzó sus balerinas rosas y subieron a bordo del velero al que bautizó como Alfred I, por el director de cine Alfred Hitchcock del que tanto oía hablar a sus papás.
La travesía fue apacible, como había creado un mar sereno con nubes y viento favorable, el paisaje era tranquilizador así que las amigas se durmieron sin darse cuenta. Cuando despertaron habían llegado a una playa preciosa que Marta no había pintado pero que estaba en algún lugar de su memoria. ¿Cómo era posible? Lo era, porque la había creado en su imaginación.

Desembarcaron y a sus oídos llegó una música familiar, era una melodía que le gustaba especialmente y reconoció enseguida.

- Josefina, ¿oyes? Está sonando Tannhäuser, de Wagner. Qué maravilla escucharla al borde la playa, ¿no crees? Oh..,, ¡es preciosa y muy romántica! Tú serás una sirena y yo una náyade y bailaremos en torno al caballero triste.

La pintora tomó en brazos a su gatita y se puso a danzar con tal entusiasmo que no se percató de la presencia de un espectador más que especial.


De repente, Josefina saltó de los brazos de su amiga y corrió en dirección a la playa, algo la había asustado. Marta se giró y vio ante ella un elefante con patas de araña y orejas de murciélago montado por un niño con enormes bigotes moldeados hacia arriba.

- ¡Hola! - Dice el niño- ¿Tú quien eres? ¿Cómo has podido llegar a este lugar? Está reservado para personas muy especiales.
- Me llamo Marta Stella y soy pintora y aquella que corre asustada es mi gatita Josefina. ¿Cómo te llamas?
- Soy Salvador y este es mi elefante Antonio, me dirijo a un castillo al otro lado de esta isla. ¿Me acompañas? - Preguntó el pequeño ofreciéndole su mano para subir al mágico paquidermo-

Las amigas aceptaron y a lomos del extraño animal recorrieron un bosque que la pintora había soñado.


- Este bosque es tuyo, está en tu corazón, Marta. - Le dijo Salvador-
- ¿En mi corazón? Querrás decir en mi cabeza - Replicó la niña-
- Te equivocas. Cuando usas tus pinceles no es tu cerebro el que te guía, sino el corazón. ¿De verdad piensas que se puede crear sin usarlo? Las pinturas tienen vida y alma, sólo las que salen del pincel del corazón son eternas. Piensa en Botticelli.
- Claro, por eso sus creaciones han llegado a nuestros días - Añade la niña-
- Sí, por eso y porque al igual que tú, sus pinceles eran mágicos.

Marta quiso preguntar pero prefirió guardar su curiosidad para que aumentara y así hacer que la sorpresa final fuera más grande. Intuía que aquella aventura iba a ser la de su vida.
Josefina viajaba feliz en el regazo de su amiga hasta que al fin pararon al borde de un lago lleno de cisnes. Al fondo, un castillo del que salía la música que antes habían escuchado, coronaba un lugar lleno de color y preguntas.
Caminaban junto a su amigo cuando algo llamó poderosamente la atención de la niña y es que el reflejo del cisne en el lago era el de un elefante. Se frotó los ojos con fuerza pensando que sería una mala pasada de su imaginación, pero no, estaba en lo cierto. Aquellos cisnes reflejaban en el agua la figura de otro animal. ¡Era maravilloso!

- Divertido, ¿verdad? - Preguntó Salvador-
- ¡Ya lo creo! ¿Cómo lo hacéis? Deseo saber todo de este mágico lugar - Dijo Marta-

El niño guardó silencio y al llegar al camino que se empinaba hasta el castillo, se agachó para recoger un sobre que reposaba sobre la hierba.

- Es de Gala, una amiga, sólo podemos entrar si nos invita. Mira, nuestros nombres aparecen en la lista así que en marcha. - La animó Salvador-

Nada más llegar al castillo salió a recibirles un chico moreno, de ojos vivos y sonrisa preciosa. No dio tiempo a presentaciones, les abrazó primero y habló después.

- ¡Salvador, vaya amiga tan guapa tienes! Tiene ojos de gitana granadina así que le haré un poema. - Habló mirando a Marta y estrechándola entre sus brazos-
- Es Federico, siempre alegre y dispuesto a regalar su poesía a todo aquel que la merezca. Es muy simpático, ¡ya verás cómo nos divertiremos con él! - Dijo Salvador al oído de Marta que sonrió con complicidad-

Y entonces, Federico comenzó a recitar unos versos que dejaron a la niña sin palabras.

Las piquetas de los gallos 
cavan buscando la aurora, 
cuando por el monte oscuro 
baja Soledad Montoya. 
Cobre amarillo, su carne, 
huele a caballo y a sombra. 
Yunques ahumados sus pechos, 
gimen canciones redondas. 
Soledad, ¿por quién preguntas 
sin compaña y a estas horas? 
Pregunte por quien pregunte, 
dime: ¿a ti qué se te importa? 
Vengo a buscar lo que busco, 
mi alegría y mi persona. 
Soledad de mis pesares, 
caballo que se desboca, 
al fin encuentra la mar 
y se lo tragan las olas. 
No me recuerdes el mar, 
que la pena negra, brota 
en las tierras de aceituna 
bajo el rumor de las hojas. 
¡Soledad, qué pena tienes! 
¡Qué pena tan lastimosa! 
Lloras zumo de limón 
agrio de espera y de boca. 
¡Qué pena tan grande! Corro 
mi casa como una loca, 
mis dos trenzas por el suelo, 
de la cocina a la alcoba. 
¡Qué pena! Me estoy poniendo 
de azabache carne y ropa. 
¡Ay, mis camisas de hilo! 
¡Ay, mis muslos de amapola! 
Soledad: lava tu cuerpo 
con agua de las alondras, 
y deja tu corazón 
en paz, Soledad Montoya. 
Por abajo canta el río: 
volante de cielo y hojas. 
Con flores de calabaza, 
la nueva luz se corona. 
¡Oh pena de los gitanos! 
Pena limpia y siempre sola. 
¡Oh pena de cauce oculto 
y madrugada remota!

- Para ti, querida, pero guárdame el secreto- Dijo Federico guiñando un ojo a Marta- Tienes los ojos como las noches de Granada: negras azabache y cuajadas de estrellas.
- Eres un ángel, muchas gracias - Contestó Marta sonrojándose-
- Mira, aquél que viene por allí con la camiseta de listas es Pablito, ten cuidado con él porque es un bromista de aúpa y ayer pintó toros de lidia. ¡No sabes la que se armó! Los toros corriendo por el castillo y todo el mundo buscando donde esconderse. ¡Estos andaluces son tremendos! - Exclamó Salvador riendo a carcajadas-

De repente, Marta se dio cuenta de que Josefina no estaba. ¿Dónde se habría metido? Lo pensaba cuando un niño de pelo rizado apareció llorando.

- Diego, ¿qué te ocurre? -Preguntó Salvador tratando de reconfortar su llanto-
- ¡Me han robado los pescados de mi cuadro! ¡Ha sido un gato! - Habló el niño llorando a lágrima viva-
- ¡Josefina! - Exclamó Marta- Hace mucho rato que no la veo, ha debido ser ella. ¡Malandrina! ¡Cuanto la pille se va a enterar!
- Venid a ver mi cuadro y veréis, se ha comido todos los pescados, ¡pero todos! -Balbuceó Diego-

Acompañaron al pequeño pintor hasta una habitación donde daba rienda suelta a su genio y plasmaba su arte. Estaba llena de cuadros a cuál más maravilloso, Marta los reconoció enseguida.
- ¡Eres Velázquez! - Dios mío...., esto no puede ser real -Exclamó Marta sorprendida- Estoy en un mundo lleno de arte y ...
- Y es gracias a tus pinceles - Interrumpió Salvador-
- Bueno, a ver ¿queréis dejar de hablar y hacerme caso? ¡Que un gato se ha zampao mis pescaos! - Exclamó Diego muuuy enfadado!
- Vale, vale, no te preocupes, te ayudaremos a arreglar tu cuadro. -Le propuso Marta-
Y allí estaba aquella pintura, tan conocida y reconocida, ¡sin pescados en el plato! ¿De verdad se los habría comido Josefina? ¿O estaba soñando?

- ¡Quiero mis pescaos! -Insistió Diego frotándose los ojos para secarse las lágrimas-
- ¿Es siempre así? - Preguntó Marta a Salvador-
- No querida, ¡es peor!

Ambos rieron y salieron a los jardines del castillo, habían pensado ir al lago para pescar unos peces  y conseguir así que Diego dejara de llorar. La labor fue complicada porque los cisnes con reflejo de elefante no paraban de enredar y claro, así no se podía. Josefina, que les había seguido, observaba todo con curiosidad.

- Has sido mala, Josefina -Dijo Marta a su amiga acariciándole la cabeza- Ahora Diego está triste porque su cuadro está incompleto y eso no puede ser. ¿Te imaginas que ahora mismo haya alguien viendo esa pintura? Pues le faltan los pescados en el plato porque tú, gata revoltosa, te los has comido-

El animal miraba a su amiga con cara de felicidad, en realidad sólo quería jugar y divertirse. En ese momento, unos peces saltaron en el lago, la gatita anduvo muy lista de reflejos y los pescó al vuelo. 

- ¡Bien por Josefina! - Exclamó Salvador-

Diego se secó las lágrimas, cogió los peces y subió a su habitación feliz por recuperar una parte fundamental de su cuadro.

- Una pregunta, Salvador. ¿Por qué no ha vuelto a pintar los pescados en lugar de montar todo este drama?
- Fácil, porque si lo hubiera hecho, tú no habrías participado en su obra. - Contestó el niño de bigotes imposibles-

Feliz, transcurrió la jornada y llegó ese preámbulo de la noche con colores deliciosos para cualquier pintor. Marta y Josefina habían de regresar a casa así que fueron acompañadas de nuevo a la playa; al llegar, se dieron cuenta de que las olas venían rizadas formando espumas del color del cristal. Marta, se ató bien las zapatillas de ballet y decidió agradecer la hospitalidad a sus amigos con otra de sus cualidades: bailar sobre el mar. De nuevo sonó Wagner, la niña junto a su gatita comenzó una bella danza que la alejaba de aquel lugar mágico que tanta felicidad  había reportado a ambas. A lo lejos, los amigos agitaban sus manos en señal de despedida hasta que de nuevo, las amigas se encontraron al otro lado de la verdad, al otro lado de la playa.

- Ha sido maravilloso, Josefina, volveremos a pasar un día con ellos. Bueno..., si Gala nos invita, claro.

A la mamá de Marta le extrañó que la gatita no quisiera cenar, pero la niña sabía bien los motivos ¡Menuda glotona!. Cuando las luces se hubieron apagado, la pequeña pintora tomó su ordenador y tecleó en Google:"Cristo en casa de Marta y María. Velázquez". Y... ¡Sorpresa!, el milagro se había producido.


Dedicado a Marta Stella, pintora, diseñadora..., ARTISTA  y amiga. Que su vida sea siempre mágica, igual que sus pinceles.
Excepto la pintura de Velázquez, todas las demás pertenecen a Marta. Genial artista.

Gracias a Javier Romero por ayudarme a que Josefina se comiera los pescados. Sin tu ayuda, no habrían desaparecido. 

6 comentarios:

  1. ¡Muchísimas gracias, Reyes! Ni la mitad de impresionante que la pintura de nuestra querida Marta. Besitos, guapa.

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  2. Pepa, NO TENGO PALABRAS PARA AGRADECERTE DE CORAZON TANTA BELLEZA.
    ALGUN DIA TE CONOCERE EN PERSONA Y TE REGALARE UN GARN CUADRO Y UN GRAN BESO.
    ERES UNA GRAN MUJER, CON MUCHA IMAGINACIÓN, INTELIGENCIA Y AMOR.
    TE QUIERO, RESPETO Y ADMIRO.

    MIL GRACIAS DE CORAZON.
    ESTA NOCHE SE LO LEERE A JOSEFINA PARA Q DUERMA, SEGURO Q LE ENCANTA. <3



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    1. Gracias por inspirar mis letras, siempre gracias a ti por tu arte, tu simpatía y tu presencia. Gracias, de corazón.
      Yo también te quiero mucho. Besos a ti y a Josefina, esa gatita glotona que hace llorar al mismísimo Velázquez.

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  3. Pepa, NO TENGO PALABRAS PARA AGRADECERTE DE CORAZON TANTA BELLEZA.
    ALGUN DIA TE CONOCERE EN PERSONA Y TE REGALARE UN GARN CUADRO Y UN GRAN BESO.
    ERES UNA GRAN MUJER, CON MUCHA IMAGINACIÓN, INTELIGENCIA Y AMOR.
    TE QUIERO, RESPETO Y ADMIRO.

    MIL GRACIAS DE CORAZON.
    ESTA NOCHE SE LO LEERE A JOSEFINA PARA Q DUERMA, SEGURO Q LE ENCANTA. <3



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  4. Me ha encantado como introduces a los Grandes Artistas, Salvador Dalí, Gala, Federico Garcia Lorca, la música, el cine.... Todo... el Surrealismo magíco

    y todo lo q me hace feliz en la vida.

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