lunes, 25 de julio de 2011

Invitados en Casa Encantada.

Esta mañana he salido a pasear muy temprano, no ha tardado el sol en convertirse en una espléndida luminaria que a raudales ha traspasado el viento de parte a parte.
Al llegar a casa he pensado que el salón mejor de blanco, por aquello de aquietar la fogosa presencia del astro rey.

Voy a hacer té de bergamota que es mi favorito. He preparado afuera una mesita donde he dispuesto las tazas y una tarta muy especial. Hoy tengo invitados en Casa Encantada. Como son un poco dormilones, he preferido salir a pasear y regresar tarde, así podrán disfrutar mejor de su descanso.

Carlos y Marisa son de la familia, muy cariñosos y especiales, los he invitado porque quiero sorprenderlos con un concierto muy exclusivo ¡Chssst! Los que lo sabéis no digáis nada, por favor.
He puesto flores en el salón para que el aroma se distribuya por toda la casa, es una manera maravillosa de dar la bienvenida al nuevo día, ¿no os parece? Uy... Creo que se acerca alguien, ¿los habremos despertado?
Haciendo gala de su buen ánimo, nuestros invitados aparecen dispuestos a pasar un día inolvidable en Casa Encantada. Matilda, la lagartija, ya les ha contado que tenemos una pantalla de cine hinchable en el jardín y que cada fin de semana proyectamos un clásico. Este sábado eligen ellos. También les ha dicho que hay cuentos y que pueden convertirse en animalejo con Doña Sinforosa o en duendes o cualquier otro ser fantástico con Pirú. Esta lagartija no me deja nada que contar...


Nos vamos al jardín, allí la mañana es más amable y las palabras se mezclan con las canciones improvisadas de los pájaros, Carlos me cuenta que ha adquirido un nuevo pitching que le ayudará a mejorar los golpes en el campo...Observa mi cara de asombro y rápidamente me saca de dudas, se refiere al golf. Al parecer el pitching es el nombre de un palo usado en esta práctica deportiva. Vaya... Tengo mucho que aprender.
Mientras charlamos damos buena cuenta de los dulces, son artesanos y dejan en el paladar ese sabor inconfundible de la etiqueta "Elaborados con amor 100%"

- Oye Tula, ¿ya has pensado que te pondrás para la boda de Irene? Tenemos que acompañarla como se merece - Me pregunta Marisa-

Tula es el nombre cariñoso con el que me bautizó de pequeña mi prima Irene, la que vamos a casar muy pronto, me encanta que me llamen así.

- Pues no creas, voy mirando cosas porque ya sabes que se echa el tiempo encima. Qué ilusión, ¿verdad?

Carlos se ríe, pero en el fondo sé que a él también le preocupa estar elegante ese día, la sobrinita linda y zalamera se le casa, ¿cómo no se va a preocupar?
La mañana avanza entre risas y anécdotas, aprendo muchas cosas con ellos, Carlos propone un "rincón del golf" para Casa Encantada, ¡pero si no tengo ni idea! Bueno, al final decidimos que él será el profe y si ocurren accidentes, siempre nos puede curar Marisa. Todo queda en casa.
Ahhh..., qué divertidos son y qué agradables, se me pasan rápidas las horas saltando de conversación en conversación. Nos hemos vuelto al salón blanco, aquí se está fresquito y hablamos de libros, del mar, de viajes por hacer, de todo lo divino y humano que nos rodea.

- Carlos, ¿tú entiendes al mar? - Le pregunto.
- Claro, hay que saber escucharle pero también preguntarle.
- Vaya..., qué interesante ¿Y cómo es eso? Yo soy más de bosques y entiendo poco a ese gigante.
- A veces, asusta a quienes no lo conocen levantando sus alas o ahuecando la voz, pero sólo son fanfarronadas. El mar es celoso porque guarda muchas almas y a menudo no quieren ser molestadas. Es cuando está calmo cuando hay que preguntarle con sigilo, como quien se acerca a una dama distinguida temiendo ser rechazado. Es entonces cuando afloran las historias de Antártidas y Troyas, es entonces cuando puedes adentrarte y dejar que te susurre leyendas mientras te mece en sus brazos, eso sí... Si te duermes, te llevará al lugar donde sueñan los habitantes de las viejas ciudades.

Uy... Marisa y yo escuchamos muy atentas, los ojos abiertos de par en par y un pellizco de sorpresa prendido en los corazones.
Eso tan etéreo a lo que llamamos tiempo se desliza por nuestras vidas como si fuera una mezcla de humo y seda, se ha marchado y casi no hemos sido conscientes de ello.

¡Ayyyyy! ¡La sorpresa! ¡Casi la olvido! Voy corriendo hacia la puerta y hago pasar a la concertista.

- Carlos, Marisa, sentaos que os tengo un regalo, espero que los disfrutéis y que os quedéis en esta casa a la que a fuerza de vivir, hemos convertido en encantada. Bienvenidos.

Nora cariño, cuando gustes.

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